Conservación del chocolate


Existen cuatro reglas de oro para la conservación del chocolate que tienen que ver con combatir a los cuatro principales enemigos:

El tiempo

Con el paso del tiempo, como es natural, la calidad del chocolate se deteriora, por lo que debemos intentar que el chocolate no envejezca y consumirlo lo más cerca posible a la fecha de fabricación.

El calor

Una temperatura ideal para conservarlo en buen estado está entre 14 y 18 grados centígrados. Si no se respetan estos niveles la textura y el aspecto del chocolate se alteran. A partir de 24 grados empieza a ablandarse y a partir de 29 a fundirse.

Por ello, en verano o climas cálidos, si no se dispone de un lugar en la casa entre 14 y 18 grados recomendamos guardarlo en la nevera encerrado en un recipiente hermético con el fin de evitar el otro enemigo: los olores; y sacarlo unos minutos antes para degustarlo en su temperatura ideal, entre 18 y 20 grados.

La humedad

El chocolate debe guardarse en lugares secos. La humedad relativa idónea es 60%. Por encima de este nivel, la humedad puede provocar que el chocolate pierda su brillo y adquiera un color blanquecino en la superficie. No obstante, a pesar de estas alteraciones, sigue siendo comestible.

Los olores

La grasa del chocolate puede absorber olores, provocando cambios en su aroma y sabor. Por ello recomendamos alejar el chocolate de productos con fuerte olor.

Sugerencias para la degustación del chocolate

Hay tantas maneras de comer chocolate como personas: a mordiscos, dejando que se deshaga, mojado en el café, en la leche, con pan, sólo, en compañía…pero si quieres disfrutar del chocolate Nestlé como nunca, te recomendamos que lo hagas con los cinco sentidos:

Escucha el chasquido que se produce cuando partes una onza.

Será más intenso en chocolates negro de altos porcentajes desvelando su alta pureza y calidad. Será más suave en los chocolates con leche desvelando su cremosidad.

Mira el color, el brillo resultante de un buen templado y percibe su finura.

Huele el auténtico cacao e intenta anticipar los distintos aromas que te puedes encontrar: notas afrutadas y florales, matices especiados, tostados, toque caramelo, frutos secos, notas cítricas, aroma de la leche…

Siente en el paladar la refinada y aterciopelada textura. Un buen chocolate debe presentarse fino y suave al paladar, uniforme.

Relájate y saboréalo despacio, sin prisas, dejando que el chocolate se deshaga en tu boca lentamente liberando todos sus aromas y tus emociones y disfrutando del verdadero placer de un buen chocolate.